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El martes, a una joven madre británica le quitaron la vida en frente de su pequeña hija. El hecho ocurrió en Grecia cuando ella trataba de esconderse de los ladrones que ataban a su esposo y colgaban a su perro afuera de su casa, mencionaron las autoridades.

El hecho ha conmocionado al país mediterráneo, la madre de 20 años, Caroline Crouch, fue encontrada GOLPE4DA y ESTR4NGUL4DA en su ático junto a su hija de 11 meses, dijo la policía.

Su esposo, identificado como el piloto Babis Anagnostopoulos, de 32 años, dijo a la policía que tres hombres encapuchados irrumpieron en su casa en el vecindario de Glyka Nera en Atenas a las 5 de la mañana y lo amarraron a una silla mientras pedían dinero.

Cuando logró liberarse, encontró a su esposa sin vida junto a su bebé llorando el ático donde fueron escondidos.

Los ladrones incluso le apuntaron con sus ARM4S a la bebé y dijeron que le quitarían la vida si la madre no decía dónde estaban escondidos los objetos de valor, como joyas y dinero.

Los hombres ESTR4NGUL4R0N a Caroline para que dejara de gritar por ayuda, luego de obligarla a revelar dónde tenían las joyas y el dinero en efectivo por valor de 30.000 libras esterlinas.

Luego que los hombres se marcharon, el esposo logró liberarse para encontrar a su pequeña hija llorando junto al cuerpo sin vida de su madre.

«La mujer fue ESTR4NGUL4DA por los ladrones en su intento por localizar joyas y dinero en efectivo que la pareja pudo haber tenido en su casa», dijo un investigador de la policía de alto nivel.

Al ser entrevistado por las autoridades y la prensa, el esposo dijo angustiado a los investigadores que ellos suplicaron a la pandilla que no les hiciera D4Ñ0 a ellos ni a su bebé, mientras su esposa gritaba pidiendo ayuda.

“Les rogamos que no nos hicieran D4Ñ0”, dijo a la policía, en un comunicado ampliamente difundido en los medios griegos.

“Seguían diciéndome ‘¿dónde está el dinero, eh?’. Les dije de inmediato dónde había escondido el dinero, para que el tormento pudiera terminar rápidamente.

“Escuché a mi esposa gritar constantemente pidiendo ayuda atada a la cama mientras yo estaba atado. El bebé lloraba, mi esposa lloraba”.

Dijo que a pesar de decirle dónde estaban los objetos de valor, la pandilla deambulaba por la casa para encontrar más dinero y joyas.

Pero entonces los GR1T0S de su esposa cesaron cuando la pandilla huyó con el dinero y las joyas.

“De pronto salieron de la habitación, mientras yo dejé de escuchar la voz de mi esposa”, dijo.